No creo que le quiera como yo… tengo un nudo en la garganta que hasta me impide respirar. No hago más que rebobinar la película. Solo el roce de su mano hacia a mi corazón bombear al doble de velocidad. Con él estaba en otra dimensión. En cambio ahora… las horas son como losas que me aplastan al caer. Y no hay cielo. O bueno, si lo hay, no me entero de su es azul o gris. Y es que también el cielo tenía que ver con él. Yo decía que él era el hombre del tiempo, por que siempre acertaba el color que iba a tener el día siguiente o el atardecer. Hasta me contó su secreto: era él el que lo pintaba todas las noches para mí. Y por medio de las nubes me mandaba cantidad de mensajes secretos…
Nos pasábamos el día inventando códigos secretos, buscando el por que de las palabras, mandándonos mensajes a través de las nubes… Nubes que siempre que miro me acuerdo de él. Por que solo nosotros conocemos el lenguaje de las nubes y nos mandamos mensajes con ellas. Por que cuando nos besábamos nos convertíamos en nubes y subíamos hasta el cielo… ¿Alguna vez se te ha derrumbado un castillo encima? ¿El castillo que habías construido con tanto mimo, con tanto cuidado? ¿Alguna vez fuiste la lechera y se te cayó el cántaro?
Tus sueños son nubes al galope sobre el cielo azul. Pero a partir de ahora ya no necesito las nueves para mandarle mensajes me basta y me sobra con el sentimiento, no necesitamos palabras…
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