Una mirada es algo tan momentáneo y fugaz ¿verdad? En la gama de gestos humanos, no significa nada. Perece. Esto es lo que todavía me asombra: cómo puede cambiar fundamentalmente tu vida a causa de algo tan efímero, tan transitorio. Todos los días cruzamos la mirada con personas, en el metro, en el autobús, en el supermercado, cruzando la calle. Es un impulso simple, mirar a los demás. Notas a alguien que camina hacia ti, vuestros ojos se encuentran un instante, pasáis el uno al lado del otro. Final de la historia. Entonces ¿por qué? ¿Por qué aquella mirada tendría que ser importante? No hay ninguna razón. Ninguna. Excepto que lo fue. Y que lo cambió todo. Irrevocablemente. Pero, claro, en aquel momento ninguno de los dos lo sabía.
Porque, al fin y al cabo, sólo fue una mirada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario