-¿Cómo es que no se te pasa por la cabeza si quieres tener un futuro con alguien?
-Muy fácil. ¿Has experimentado la sensación de mirar a alguien y sentir que está viendo tu alma mientras el mundo se queda en silencio durante un segundo?
…-Sí…
-Ya, pues yo no.
jueves, 9 de septiembre de 2010
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Nunca serás mi héroe...
No creo que le quiera como yo… tengo un nudo en la garganta que hasta me impide respirar. No hago más que rebobinar la película. Solo el roce de su mano hacia a mi corazón bombear al doble de velocidad. Con él estaba en otra dimensión. En cambio ahora… las horas son como losas que me aplastan al caer. Y no hay cielo. O bueno, si lo hay, no me entero de su es azul o gris. Y es que también el cielo tenía que ver con él. Yo decía que él era el hombre del tiempo, por que siempre acertaba el color que iba a tener el día siguiente o el atardecer. Hasta me contó su secreto: era él el que lo pintaba todas las noches para mí. Y por medio de las nubes me mandaba cantidad de mensajes secretos…
Nos pasábamos el día inventando códigos secretos, buscando el por que de las palabras, mandándonos mensajes a través de las nubes… Nubes que siempre que miro me acuerdo de él. Por que solo nosotros conocemos el lenguaje de las nubes y nos mandamos mensajes con ellas. Por que cuando nos besábamos nos convertíamos en nubes y subíamos hasta el cielo… ¿Alguna vez se te ha derrumbado un castillo encima? ¿El castillo que habías construido con tanto mimo, con tanto cuidado? ¿Alguna vez fuiste la lechera y se te cayó el cántaro?
Tus sueños son nubes al galope sobre el cielo azul. Pero a partir de ahora ya no necesito las nueves para mandarle mensajes me basta y me sobra con el sentimiento, no necesitamos palabras…
Nos pasábamos el día inventando códigos secretos, buscando el por que de las palabras, mandándonos mensajes a través de las nubes… Nubes que siempre que miro me acuerdo de él. Por que solo nosotros conocemos el lenguaje de las nubes y nos mandamos mensajes con ellas. Por que cuando nos besábamos nos convertíamos en nubes y subíamos hasta el cielo… ¿Alguna vez se te ha derrumbado un castillo encima? ¿El castillo que habías construido con tanto mimo, con tanto cuidado? ¿Alguna vez fuiste la lechera y se te cayó el cántaro?
Tus sueños son nubes al galope sobre el cielo azul. Pero a partir de ahora ya no necesito las nueves para mandarle mensajes me basta y me sobra con el sentimiento, no necesitamos palabras…
^^
-Hay dos o tres cosas que nunca me has pedido y lo lamento, habría sido capaz.
- ¿Que cosas?
- Comer hormigas, insultar a los parados que salen del INEM...quererte como un loco…
- ¿Que cosas?
- Comer hormigas, insultar a los parados que salen del INEM...quererte como un loco…
...
-Me he pasado días enteros llamándote pero no lo cogías
-Eh no un momento, yo también me he pasado muchas noches esperando a que me llamases para no cogertelo…
-Eh no un momento, yo también me he pasado muchas noches esperando a que me llamases para no cogertelo…
martes, 7 de septiembre de 2010
...
Denys me había dado una brújula "para seguir el rumbo" dijo, pero mas tarde comprendí que navegábamos con rumbos distintos. Quizás él sabía, aunque yo no, que la tierra fue creada redonda para que no podamos ver el final del camino.
^^
- ¿Sigues destrozando cosas por ahí?
- Para nada. Estoy haciendo cosas todavía peores… pienso en ti.
- Para nada. Estoy haciendo cosas todavía peores… pienso en ti.
:)
-Es difícil.
-¿El qué?
-Continuar donde lo dejamos.
-¿Y dónde lo dejamos?
-No me acuerdo.
-Por eso es difícil.
-¿El qué?
-Continuar donde lo dejamos.
-¿Y dónde lo dejamos?
-No me acuerdo.
-Por eso es difícil.
3MSC
-Hace veintiún días, ocho horas, dieciséis minutos y veinticuatro segundos que te estoy esperando
- ¿Y que quieres decir con eso? En mi caso hace más de dieciocho años que te espero y nunca me he quejado. (…) Quería ver cuando tiempo eras capaz de esperarme
-Si tenías que llegar un día, te habría esperado toda la vida.
- ¿Y que quieres decir con eso? En mi caso hace más de dieciocho años que te espero y nunca me he quejado. (…) Quería ver cuando tiempo eras capaz de esperarme
-Si tenías que llegar un día, te habría esperado toda la vida.
domingo, 5 de septiembre de 2010
:)
Sophie: ¿Qué quieres ser de mayor?
Julien: ¡Tirano!
Sophie: Uoo! ¡Tirano! ¿Con todo un pueblo sometido?
Julien: Pues... claro! Con un Harén, muchos exclavos y torturas los jueves por la mañana.
Sophie: ¡Moola!
Julien: ¿Y tú?
Sophie: Pues... yo... No. Es una idiotez
Julien: Vaamos ¡Dilo!
Sophie: Noo, no te va a gustar...
Julien: Yo te lo he dicho, cuenta !
Sophie: Quisiera ser... ¡Un Flan! Un flan de albaricoque o uno normal... Un flan tibio en el escaparate, de una pastelería.
Julien: Un flaan? ¿Un postre?
Sophie: Pues claaro, ¿Que otra cosa va a ser? ¡No hay cuarenta mil cosas que conozca que se llamen Flan!
Julien: Un flan... un flan... ¡Claro que sí! Un Flan! Pues claro, ¡Eso si que mola!
Julien: ¡Tirano!
Sophie: Uoo! ¡Tirano! ¿Con todo un pueblo sometido?
Julien: Pues... claro! Con un Harén, muchos exclavos y torturas los jueves por la mañana.
Sophie: ¡Moola!
Julien: ¿Y tú?
Sophie: Pues... yo... No. Es una idiotez
Julien: Vaamos ¡Dilo!
Sophie: Noo, no te va a gustar...
Julien: Yo te lo he dicho, cuenta !
Sophie: Quisiera ser... ¡Un Flan! Un flan de albaricoque o uno normal... Un flan tibio en el escaparate, de una pastelería.
Julien: Un flaan? ¿Un postre?
Sophie: Pues claaro, ¿Que otra cosa va a ser? ¡No hay cuarenta mil cosas que conozca que se llamen Flan!
Julien: Un flan... un flan... ¡Claro que sí! Un Flan! Pues claro, ¡Eso si que mola!
¿Un juego de idiotas? Tal vez... pero era nuestro juego.
De modo que ser adulto era esto, tener un velocímetro que marca de 0 a 210, pero no ir nunca a más de 60.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
*
-Dime una cosa
-¿Qué?
-¿Siempre es tan difícil?
-¿Qué es siempre tan difícil?
-Todo
-Pues claro. ¿Todavía no te habías enterado?
-A veces me pregunto: ¿voy a enterarme algún día de algo?
-Ya sabes la respuesta, ¿verdad?
-Sí, la verdad es que sí
-¿Qué?
-¿Siempre es tan difícil?
-¿Qué es siempre tan difícil?
-Todo
-Pues claro. ¿Todavía no te habías enterado?
-A veces me pregunto: ¿voy a enterarme algún día de algo?
-Ya sabes la respuesta, ¿verdad?
-Sí, la verdad es que sí
^^
-Este último año he aprendido una regla básica de la vida.
-Ilumíname.
-Cada vez que crees que sabes lo que quieres, aparece alguien que cambia tu perspectiva por completo
-Algunos lo denominarían “tener una mentalidad abierta”
-Yo lo denominaría receta continua de infelicidad
-Bueno, a lo mejor algunas personas aparecen para ayudarte en lo que quieres
-Sin duda. El problema es: una vez hallado lo que quieres, ¿puedes aferrarte a ello? Y lo terrible es: le respuesta a esta pregunta se reduce a cosas como la suerte, el momento, una pizca de casualidad. Cosas sobre las que tenemos muy poco control
-Escucha a uno que ha comprometido del todo su vida: no tenemos ningún control sobre nada. Creemos que sí, pero la verdad es que la mayor parte de las grandes decisiones que tomamos en la vida no las pensamos lo suficiente. Las tomamos con demasiada rapidez, por instinto y, en general, por miedo. Sin darte cuenta, te hallas atrapado en una situación que no deseas para ti. Y te preguntas: “¿Cómo demonios he acabado así?”. Pero todos sabemos la respuesta: porque querías acabar así… aunque te pases el resto de tu vida negándolo
-O sea, que me está diciendo que nos metemos en la trampa solos
-Clarísimamente. ¿Conoces aquella cita de Voltaire: “El hombre nace libre, pero encadenado por todos lados”? Bueno, en la América de hoy, la mayor parte de las cadenas son autoimpuestas…, cortesía del matrimonio
-No pienso casarme nunca
-Eso lo he oído mil veces. Pero te casarás, créeme. Y seguramente sin pensártelo demasiado
-¿Cómo puede estar tan seguro?
-Porque es lo que pasa siempre
En aquel momento, consideré que él podía estar encadenado, pero en el fondo le gustaban las cadenas. Dos semanas después de Navidad me entere de que se había fugado con Jane, una compañera de trabajo. Muchos meses después de la brusca partida del seño Hunter, todavía oía su declaración. Yo no dejaba de preguntarme: ¿la decisión de cambiar su vida también la tomó con demasiada rapidez, por instinto y por miedo? ¿Quizá por miedo a hacerse mayor, a sentirse atrapado y a no escribir la novela que se había prometido escribir? No dejaba de recordar sus comentarios sobre cómo nadie reflexiona lo bastante sobre los grandes acontecimientos de su vida. Y me juré a mí misma: no cometer este error.
Más tarde conocí a un hombre llamad George Grey. Me pidió salir. Acepté. Lo pasamos bien. Volvió a pedírmelo. Volví a aceptar. Lo pasamos mucho mejor aun. Un mes después de conocernos, me propuso matrimonio.
¿Sopesé mi decisión? ¿Le pedí tiempo para reflexionar, pensar o meditar sobre las consecuencias de aquella petición tan importante?
Por supuesto que no. Dije que sí. Sin pensármelo dos veces
-Ilumíname.
-Cada vez que crees que sabes lo que quieres, aparece alguien que cambia tu perspectiva por completo
-Algunos lo denominarían “tener una mentalidad abierta”
-Yo lo denominaría receta continua de infelicidad
-Bueno, a lo mejor algunas personas aparecen para ayudarte en lo que quieres
-Sin duda. El problema es: una vez hallado lo que quieres, ¿puedes aferrarte a ello? Y lo terrible es: le respuesta a esta pregunta se reduce a cosas como la suerte, el momento, una pizca de casualidad. Cosas sobre las que tenemos muy poco control
-Escucha a uno que ha comprometido del todo su vida: no tenemos ningún control sobre nada. Creemos que sí, pero la verdad es que la mayor parte de las grandes decisiones que tomamos en la vida no las pensamos lo suficiente. Las tomamos con demasiada rapidez, por instinto y, en general, por miedo. Sin darte cuenta, te hallas atrapado en una situación que no deseas para ti. Y te preguntas: “¿Cómo demonios he acabado así?”. Pero todos sabemos la respuesta: porque querías acabar así… aunque te pases el resto de tu vida negándolo
-O sea, que me está diciendo que nos metemos en la trampa solos
-Clarísimamente. ¿Conoces aquella cita de Voltaire: “El hombre nace libre, pero encadenado por todos lados”? Bueno, en la América de hoy, la mayor parte de las cadenas son autoimpuestas…, cortesía del matrimonio
-No pienso casarme nunca
-Eso lo he oído mil veces. Pero te casarás, créeme. Y seguramente sin pensártelo demasiado
-¿Cómo puede estar tan seguro?
-Porque es lo que pasa siempre
En aquel momento, consideré que él podía estar encadenado, pero en el fondo le gustaban las cadenas. Dos semanas después de Navidad me entere de que se había fugado con Jane, una compañera de trabajo. Muchos meses después de la brusca partida del seño Hunter, todavía oía su declaración. Yo no dejaba de preguntarme: ¿la decisión de cambiar su vida también la tomó con demasiada rapidez, por instinto y por miedo? ¿Quizá por miedo a hacerse mayor, a sentirse atrapado y a no escribir la novela que se había prometido escribir? No dejaba de recordar sus comentarios sobre cómo nadie reflexiona lo bastante sobre los grandes acontecimientos de su vida. Y me juré a mí misma: no cometer este error.
Más tarde conocí a un hombre llamad George Grey. Me pidió salir. Acepté. Lo pasamos bien. Volvió a pedírmelo. Volví a aceptar. Lo pasamos mucho mejor aun. Un mes después de conocernos, me propuso matrimonio.
¿Sopesé mi decisión? ¿Le pedí tiempo para reflexionar, pensar o meditar sobre las consecuencias de aquella petición tan importante?
Por supuesto que no. Dije que sí. Sin pensármelo dos veces
...
-Pero y si te sintieras tan seguro…
-Perdona si te parezco pedante, pero la seguridad es un concepto empírico. Y el empirismo, como tú sabes, no se basa en la teoría… sino en los hechos solamente. Por ejemplo, existe la seguridad de que el sol sale por el este y se pone por el oeste. Como existe la seguridad e que el agua se congela por debajo de los cero grados, y de que si te tiras por la ventana, aterrizarás en el suelo. Pero no existe la seguridad de que mueras a consecuencia de esa caída. Es probable, sí. Pero ¿seguro? ¿Quién sabe? Lo mismo sucede con el amor…
-¿Me estás diciendo que el amor es como tirarse por una ventana?
- Ahora que lo dices, no es una mala analogía. Sobre todo cuando es un: tienes un día la mar de normal, no piensas nada en el amor, vas a un sitio donde no esperabas ir, hay otra persona en la misma habitación y… ¡Plaf!
-¿Plaf? ¡Qué bonito!
- Bueno, éste es siempre el final de una caída libre. La zambullida inicial es totalmente embriagadora. Pero finalmente acaba con un plaf. También conocido como volver a poner los pies en el suelo.
-Pero ¿y si… esto tuviera que suceder realmente?
-De nuevo estamos entrando en el reino de lo no empírico. Quieres creer que este hombre es el amor de tu vida, y que estabais destinados a conoceros. Pero toda creencia es teórica. No se basa en hechos, y mucho menos en la lógica. No hay pruebas empíricas de que este Jack Malone sea el hombre predestinado para ti. Sólo la esperanza de que lo sea. Y, en términos puramente teóricas, la esperanza es un concepto aún más frágil que la fe...
-Sí que eres pedante, francamente.
-Perdona si te parezco pedante, pero la seguridad es un concepto empírico. Y el empirismo, como tú sabes, no se basa en la teoría… sino en los hechos solamente. Por ejemplo, existe la seguridad de que el sol sale por el este y se pone por el oeste. Como existe la seguridad e que el agua se congela por debajo de los cero grados, y de que si te tiras por la ventana, aterrizarás en el suelo. Pero no existe la seguridad de que mueras a consecuencia de esa caída. Es probable, sí. Pero ¿seguro? ¿Quién sabe? Lo mismo sucede con el amor…
-¿Me estás diciendo que el amor es como tirarse por una ventana?
- Ahora que lo dices, no es una mala analogía. Sobre todo cuando es un: tienes un día la mar de normal, no piensas nada en el amor, vas a un sitio donde no esperabas ir, hay otra persona en la misma habitación y… ¡Plaf!
-¿Plaf? ¡Qué bonito!
- Bueno, éste es siempre el final de una caída libre. La zambullida inicial es totalmente embriagadora. Pero finalmente acaba con un plaf. También conocido como volver a poner los pies en el suelo.
-Pero ¿y si… esto tuviera que suceder realmente?
-De nuevo estamos entrando en el reino de lo no empírico. Quieres creer que este hombre es el amor de tu vida, y que estabais destinados a conoceros. Pero toda creencia es teórica. No se basa en hechos, y mucho menos en la lógica. No hay pruebas empíricas de que este Jack Malone sea el hombre predestinado para ti. Sólo la esperanza de que lo sea. Y, en términos puramente teóricas, la esperanza es un concepto aún más frágil que la fe...
-Sí que eres pedante, francamente.
.
Una mirada es algo tan momentáneo y fugaz ¿verdad? En la gama de gestos humanos, no significa nada. Perece. Esto es lo que todavía me asombra: cómo puede cambiar fundamentalmente tu vida a causa de algo tan efímero, tan transitorio. Todos los días cruzamos la mirada con personas, en el metro, en el autobús, en el supermercado, cruzando la calle. Es un impulso simple, mirar a los demás. Notas a alguien que camina hacia ti, vuestros ojos se encuentran un instante, pasáis el uno al lado del otro. Final de la historia. Entonces ¿por qué? ¿Por qué aquella mirada tendría que ser importante? No hay ninguna razón. Ninguna. Excepto que lo fue. Y que lo cambió todo. Irrevocablemente. Pero, claro, en aquel momento ninguno de los dos lo sabía.
Porque, al fin y al cabo, sólo fue una mirada.
Porque, al fin y al cabo, sólo fue una mirada.
En Busca de la Felicidad
¿Cuál es mi primer recuerdo suyo? Una mirada. Una mirada rápida por encima del hombro a través de una habitación repleta de gente y humo. Estaba apoyado en la pared, con un vaso en la mano y un cigarrillo entre los labios. Luego me diria que se sentía fuera de lugar en aquella habitación y que estaba buscando al amigo que lo habia arrastrado hasta allí. En su escrutinio de los invitados, sus ojos se fijaron en mí. Le sostuve la mirada. Sólo un segundo. O quizás dos. Me miró. Le miré. Sonrío. Le devolví la sonrisa. Se volvío y siguió buscando a su amigo. Y eso fue todo. Una simple mirada.
Todavía puedo revivir aquel momento, décima de segundo a décima de segundo. Aún veo sus ojos: de un azul claro, transparente, un poco fatigados. Su pelo rubio, muy corto por detrás y por los lados. Su estrecha cara con los pómulos muy marcados. El uniforme de color caqui oscuro del ejercito que sentaba tan bien a su constitución larguirucha …
No debería de haber estado allí. Debería haber estado en casa, durmiendo. A menudo me he preguntado: ¿si no hubiera aparecido en aquel momento, habríamos llegado a conocernos?
El destino es algo accidental, ¿verdad?
Todavía puedo revivir aquel momento, décima de segundo a décima de segundo. Aún veo sus ojos: de un azul claro, transparente, un poco fatigados. Su pelo rubio, muy corto por detrás y por los lados. Su estrecha cara con los pómulos muy marcados. El uniforme de color caqui oscuro del ejercito que sentaba tan bien a su constitución larguirucha …
No debería de haber estado allí. Debería haber estado en casa, durmiendo. A menudo me he preguntado: ¿si no hubiera aparecido en aquel momento, habríamos llegado a conocernos?
El destino es algo accidental, ¿verdad?
:)
-Parece que estés buscando una escotilla para huir. ¿Que…, salimos de aquí?
-¿Cómo dices?
-Has dicho que buscabas una salida. Te ofrezco una. Conmigo.
-¿Por qué habría de irme contigo?
-Porque te parezco divertido, encantador, absorbente, atractivo, irresistible…
-No es verdad.
-Mentirosa. Pero hay una razón por la que deberías irte conmigo. Porque hemos conectado.
-¿Ah sí?
-Sí y tú también lo crees.
-Yo no me creo nada. No sé ni quién eres.
-¿Tiene alguna importancia?
-¿Cómo dices?
-Has dicho que buscabas una salida. Te ofrezco una. Conmigo.
-¿Por qué habría de irme contigo?
-Porque te parezco divertido, encantador, absorbente, atractivo, irresistible…
-No es verdad.
-Mentirosa. Pero hay una razón por la que deberías irte conmigo. Porque hemos conectado.
-¿Ah sí?
-Sí y tú también lo crees.
-Yo no me creo nada. No sé ni quién eres.
-¿Tiene alguna importancia?
Querido Jack Malone:
¿Quién dijo que la distancia nos da siempre la razón? ¿O que si llegas a un cruce de carreteras, siempre tienes que elegir un camino?
Lo que sabía entonces era esto: no funcionaba cuando el corazón mandaba sobre la cabeza. No funcionaba cuando la cabeza mandaba sobre el corazón. Lo que significaba que… ¿Qué? Quizá no salía bien nunca. Sólo se salía del paso.
Y ésta puede ser la razón de que el amor siempre decepcione. Nos enamoramos pensando que el amor nos convertirá en personas enteras, que apuntalará nuestros cimientos, acabará con nuestra sensación de estar incompletos, nos dará la estabilidad que deseamos. Pero descubrimos que, por el contrario, es una experiencia terriblemente arriesgada. Porque está cargada de ambivalencia. Buscamos certezas en otra persona y descubrimos dudas, tanto en el objeto de nuestro amor como en nosotros mismos.
Tal vez, el truco consista en reconocer la ambivalencia fundamental que acecha tras cualquier clase de empeño humano. Porque en cuanto se reconoce, en cuanto se aprecia el carácter defectuoso de todas las cosas, se puede seguir adelante sin decepciones.
Hasta que te enamoras de nuevo, por supuesto.
Lo que sabía entonces era esto: no funcionaba cuando el corazón mandaba sobre la cabeza. No funcionaba cuando la cabeza mandaba sobre el corazón. Lo que significaba que… ¿Qué? Quizá no salía bien nunca. Sólo se salía del paso.
Y ésta puede ser la razón de que el amor siempre decepcione. Nos enamoramos pensando que el amor nos convertirá en personas enteras, que apuntalará nuestros cimientos, acabará con nuestra sensación de estar incompletos, nos dará la estabilidad que deseamos. Pero descubrimos que, por el contrario, es una experiencia terriblemente arriesgada. Porque está cargada de ambivalencia. Buscamos certezas en otra persona y descubrimos dudas, tanto en el objeto de nuestro amor como en nosotros mismos.
Tal vez, el truco consista en reconocer la ambivalencia fundamental que acecha tras cualquier clase de empeño humano. Porque en cuanto se reconoce, en cuanto se aprecia el carácter defectuoso de todas las cosas, se puede seguir adelante sin decepciones.
Hasta que te enamoras de nuevo, por supuesto.
...
Un beso es sólo un beso, ¿entiendes? Sólo tiene la importancia que tu quieras darle, puede no significar nada o puede cambiarlo todo
Nunca es demasiado tarde, ni demasiado temprano para ser quien queremos ser
Si te sirve de algo, nunca es demasiado tarde o, en mi caso, demasiado pronto para ser quien quieres ser. No hay límite en el tiempo. Empieza cuando quieras. Puedes cambiar o no hacerlo. No hay normas al respecto. De todo podemos sacar una lectura positiva o negativa. Espero que tú saques la positiva. Espero que veas cosas que te sorprendan. Espero que sientas cosas que nunca hayas sentido. Espero que conozcas a personas con otro punto de vista. Espero que vivas una vida de la que te sientas orgullosa. Y si ves que no es así, espero que tengas la fortaleza para empezar de nuevo.
Quiereme si te atreves :)
Felicidad en estado puro, bruto, natural, volcánico, que gozada, era lo mejor del mundo... Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, chutes, porros, hachís, rayas, petas, hierba, marihuana, cannabis, canutos, anfetas, tripis, ácidos, lsd ,éxtasis... Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, que una orgía, una paja, el sexo tántrico, el kamasutra, las bolas chinas... Mejor que la nocilla y los batidos de plátano... Mejor que la trilogía de George Lucas, que la serie completa de los Teleñecos, que el fin del Milenio... Mejor que los andares de Ally Mcbeal, Marilyn, la Pitufina, Lara Croft, Naomi Campbell y el lunar de Cindy Crawford... Mejor que la cara B de Abbey Road, los solos de Hendrix. Mejor que el pequeño paso de Neil Amstrong sobre la Luna, el Space Mountain, Papa Noel, la fortuna de Bill Gates, los trances del Dalai Lama, las experiencias cercanas a la muerte, la resurrección de Lázaro, todos los chutes de testosterona de Schwarzenegger, el colágeno de los labios de Pamela Anderson, mejor que Woodstock y sus fiestas mas orgásmicas...mejor que los excesos del Marqués de Sada, Yan Rimbaud, Morrinson y Castaneda... Mejor que la libertad... Mejor que la vida.
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